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Thomas Hyde. Piezas de Ajedrez Persa. Shahiludii.
1694
por Héctor Álvarez Castillo
Cuenta la leyenda que Sissa, hijo de Dahir y encargado de educar al príncipe real, inventó un juego en el cual a modo de instrucción el rey fuera la pieza principal, pero nada pudiese hacer sin la ayuda de los súbditos. Aquel príncipe, en gesto de agradecimiento, ofreció a Sissa lo que a éste le antojara. Así fue como tuvo el sabio una segunda ocasión de enseñar humildad a su discípulo: pidió un grano de trigo por la primera casilla del juego, dos por la segunda, cuatro por la tercera y continuó doblando de esta manera la cifra hasta alcanzar el escaque sesenta y cuatro, el último del tablero de su invención; solicitando que a la postre la reunión de tales granos le fuese entregada. Esta petición que inicialmente parece tonta, arroja la cantidad de 18.446.744.073.551.615 de semillas. Nuestro generoso príncipe, a semejanza del síndico de la historia del flautista de Hamelin, no pudo cumplir con su promesa. Desde ese origen de leyenda y oscuridad el ajedrez ejerce sobre sus iniciados una fascinación inagotable.
A Jorge Luis Borges se le aparecía como un rito. Con este calificativo lo refiere en su primer soneto consagrado al juego, agregando en otra composición:
También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías?
Sirviéndose el escritor del paralelo con el juego regio para plantear poéticamente su problemática metafísica. La libertad y el poder que en apariencia ejerce el hombre en el mundo que ha creado, contrastan con los severos límites que le impone el universo, mostrándole de este modo la falta de gobierno sobre sus actos y los acontecimientos.
Con el tiempo los artistas han pasado a utilizar regularmente la metáfora del ajedrez como elemento adecuado a sus fines. Contemporáneamente quien tal vez con mayor difusión realizó esta experiencia es el cineasta Ingmar Bergman en su film El séptimo sello. En él la muerte disputa una partida contra Antonius Blok que va a decidir la suerte de este personaje. Y como el arte vuelve sobre sí mismo al erigirse en fuente, en el poema Ajedrez del chileno Waldo Rojas hallamos que éste recrea la escena y los motivos que en ella conspiran, para decirnos:
Antonius Blok, quien volvía de las Cruzadas, no tuvo en cuenta que a Dios no le habría gustado el ajedrez
aun cuando de veras hubiera algún día existido.
Thomas Stearns Eliot, en el segundo poema de La tierra baldía, escribe:
Y jugaremos una partida de ajedrez,
Apretando nuestros ojos sin párpados, esperando que llamen a la puerta
para remitirnos luego a Women beware Women del dramaturgo inglés Thomas
Middleton, célebre por su A game at chess. Como se ve es notoria la
abundante cantidad de menciones que se hacen del juego de ajedrez, apoyándose
en él tanto como símbolo y metáfora o como simple pasatiempo
que mantiene su presencia en los hechos humanos.
Podemos interrogarnos, siendo acordes con el tono de este artículo: ¿qué hay
con los jugadores de ajedrez, al margen del ajedrez? El Dr. Reuben
Fine -que
en su momento fuera candidato al campeonato del mundo y, por otra parte, un
notable psicoanalista e historiador de esta disciplina- nos habla sobre esto
en su ensayo Psicología del jugador de ajedrez. En ese trabajo cuenta,
entre otras cosas, que el Gran Maestro polaco Akiba Rubinstein sufría
la idea paranoide de ser perseguido, y que "si un desconocido entraba
en su habitación, Akiba Rubinstein salía corriendo o incluso
se arrojaba por una ventana".
De Wilhelm Steinitz, que fuera Campeón Mundial en el siglo XIX, nos comenta que decía estar en comunicación directa con Dios y que podía darle la salida y peón de ventaja y, no obstante, ganarle.
Pero, no todos los casos son como éstos, aun cuando siempre esté viva esa fascinación de la cual hablábamos en el comienzo, eso que hace decir al Gran Maestro danés Bent Larsen que el ajedrez es "una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin que importen las muchas veces que nos rechaza".
No son menos elocuentes las palabras dichas a modo de confesión por el Campeón Mundial de la PCA, Garri Kasparov, cuando nos relata su propio inicio en el juego: "... y yo creía haber llegado a un país encantado, al país encantado de las piezas de ajedrez".
(1) Ajedrez al margen del ajedrez fue publicado por primera vez el domingo
13 de mayo de 1990 en el Suplemento Cultural del periódico La
Prensa;
posteriormente, en el mes de junio de 1994 lo divulgó el mensuario
Ecos de Palermo.
Gráficos de Ajedrez:
Chess Graphics http://www.chessgraphics.net/
Para comunicarse con el autor: alvarezcastilloh@yahoo.com.ar Curriculum
Metajedrez: http://www.metajedrez.com.ar/ MF Fernando Pedró y Héctor Alvarez Castillo