AJEDREZ, COLOR Y MÚSICA

Por Francisco Javier Tegedor Galmés

Foto
iIustración: Antón Busto

 

Erase un niño, que vivía en un lejano país llamado TAUATAUAT, en el que hacía tanto tiempo que no llovía, que ya nadie recordaba como era la lluvia.

Este niño se llamaba Tauat.

Tauat, tenía una pasión, “EL AJEDREZ”.

Intuía que en “EL AJEDREZ” había algo que se le escapaba.

No eran las aperturas, ni las defensas, ni el medio juego, ni la estrategia, ni la táctica, ni la iniciativa, ni el tiempo a favor o en contra, ni el espacio, ni tampoco la tan nombrada pareja de alfiles.

Tauat intuía que cuando desplazaba los trebejos sobre el tablero, allí estaba sucediendo algo que él no lograba ver.

Tauat había oído decir que “EL AJEDREZ” era algo más que un juego.

Tauat había oído contar que las diagonales del tablero tenían algo que ver con Raiz Cuadrada de 2 pero aquello no le decía nada.

Una noche, Tauat soñó una partida, estaba jugando con su amigo Uatat

No lograba concentrarse en la posición que ocupaban sus trebejos, percibía más los espacios libres que formaban las casillas, que los espacios ocupados por los trebejos.

Un poco aturdido dejó de soñar y recuperó su apacible sueño de cada noche.

A la mañana siguiente le contó su extraño sueño a su amigo Uatat.

Un día Tauat y Uatat, como habían hecho tantas veces, estaban jugando una más de sus partidas de “AJEDREZ”. a la sombra del ciprés, que los había visto crecer, entonces sucedió algo en el tablero que los dejó maravillados.

El tablero quedó coloreado con unas franjas de colores.

Maravillados y sorprendidos, se quedaron mirándose unos pocos segundos, antes de que, asustados, miraran al cielo.

Y vieron que el origen de aquellos reflejos no era ni más ni menos que el “ARCO IRIS”.

Querido lector, algo tan natural para nosotros, resultó incomprensible para nuestros amigos Tauat y Uatat.

Naturalmente, ¿cómo no iba a ser incomprensible?, ¡si no conocían ni la lluvia!.

Y sino conocían la lluvia, ¿qué bebían?, ¿de donde?.

Pues bebían agua, naturalmente, agua procedente de un magnifico y caudaloso río que atravesaba su país, aunque tuviera su cabecera en otro país muy lejano, donde sí conocían “LA LLUVIA" y "EL ARCO IRIS”.

El pueblo de nuestros amigos Tauat y Uatat, se llamaba VIOLETA.

El pueblo dónde nacía el río, se llamaba ROJO.

El río, pasaba por siete pueblos:

ROJO
NARANJA
AMARILLO
VERDE
AZUL
AÑIL
VIOLETA

Y estos fueron los colores que nuestros amigos Tauat y Uatat, vieron reflejados sobre su tablero de “AJEDREZ”, dispuestos de la siguiente manera:

Tablero

Tablero

Y aquí comenzaron los sueños de nuestros amigos Tauat y Uatat.

Pasaron los años y nuestros amigos Tauat y Uatat se hicieron mayores.

Tauat, estudió para Arquitecto Técnico, y con el tiempo se convirtió en un profesional de la Construcción.

Uatat se hizo Químico, y era un excelente Profesor de Química.

A pesar de sus profesiones, a los dos les rondaba por la cabeza aquel tablero coloreado que de niños y por un instante tuvieron la oportunidad de ver.

Uatat dejó la enseñanza de la Química, y se dedicó por entero a la enseñanza del “AJEDREZ”, llegando a dar cursos de alto nivel.

Un día, Tauat asistió a un curso que daba su amigo Uatat.

En la primera lección, magistral por cierto, Uatat dijo, que en “AJEDREZ”, el espacio se deforma.

Esta sencilla frase llenó la cabeza de Tauat de color y de recuerdos casi olvidados por el paso del tiempo.

Tauat dedicó dos años de su tiempo libre a darle vueltas a esta idea, al cabo de este tiempo el tablero de colores se convirtió en este otro:

Tablero

Y de esta sencilla manera, fue como Tauat estableció un procedimiento que relacionaba AJEDREZ, COLOR Y MÚSICA, de tal forma que a cada partida de AJEDREZ corresponde una composición  musical y otra cromática.

Y así fue como Tauat y Uatat pudieron ver y oír de forma diferente, una partida de AJEDREZ.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Duende
Duende: Francisco Javier Tegedor

Cuadro al óleo: Partida "Ajedrez, Color y Música"

Aperturas Musicales: "Ajedrez, Color y Música"

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© 2009. Propiedad intelectual de Francisco Javier Tegedor Galmés
Castellón. Comunidad Valenciana. España

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Contacto con el autor: tauat1@ono.com

 

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