Enrique Rodríguez Abreu
Enrique Rodríguez Abreu. Maestro Nacional FECAP. Cuba

LOS CAMPEONES DE CUBA
Desde Sicre hasta nuestros días (Primera parte)

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Lic. Romelio Milián
Presidente del Comité de Estadísticas de la Federación Cubana Ajedrez

Resulta una tarea sumamente ardua escudriñar en los anales del ajedrez cubano acerca de los orígenes sobre quienes, de un modo u otro, han obstentado la hegemonía insular en nuestros torneos mayores. Justo es reconocer que la bibliografía disponible sobre este tema es bien escasa, sin embargo para conocer el desarrollo e incidencias de su primer centenario existe la monumental obra, de referencias obligadas Ajedrez en Cuba: Cien años de historia del periodista y AI Carlos A. Palacio Toscano (1904-1985).

LOS 100 PRIMEROS AÑOS DE NUESTRO AJEDREZ MAYOR

Las primeras noticias de un Campeón  cubano de ajedrez nos las ofreció  Andrés Clemente Vázquez.; el precisa en su libros “El tablero Latino” (1890) que Félix Sicre (1817-1871) había sido el primero entre sus iguales en 1860. Dos años más tarde arriba a nuestro país para establecerse el español Celso Golmayo (1820-1898), que vence holgadamente en un match a F. Sicre, convirtiéndose así no sólo el nuevo campeón sino el primero en lograrlo tras un encuentro con ciertos visos de oficialidad.

El Club de Ajedrez de La Habana fundado con todas la de la ley en 1885, desempeñó un activo protagonismo en el quehacer trebejístico de la isla e independientemente sus asiduos cambios de residencia, supo y podo aglutinar en torno suyo a la incipiente afición cubana, amén de alcanzar una esplendorosa vida, ya que por sus salones transitaron celebridades del mundo ajedrezado que unieron los siglos XIX y XX, entre ellos W. Steinitz (1888, 1889 y 1892); M. Chigorin (1889, 1890 y 1892); I. Gunsberg (1890); J.H. Blackburne (1891), Enm. Lasker (1893, 1906 y 1921); H.N. Pillsbury (1900); F. J. Marschall (1913); A. Aliojin (1939); R. Fine (1942); M Euwe (1945) y P. Keres (1960), entres otros.

Pero hay más, su principal mérito consistía en que bajo su regencia se había celebrado el 2do. y 4to. matches por el Campeonato Mundial de Ajedrez. Ello, unido a la brillantez y magnificiencia de sus eventos, dado por la frecuencia y calidad de los mismos, motivó a Steinitz bautizarlo con el nombre de el “Dorado del Ajedrez”.

En 1897, por primera vez, se efectuó en el Club de Ajedrez de La Habana un torneo donde se ponía en juego el título de Campeón de Cuba. En el mismo no participó Golmayo, no obstante triunfó su hijo Celso, que había nacido en Cuba; luego del necesario match de desempate entre Andrés C. Vázquez. también en 1898 se realizó un certamén similar y en esta ocasión el triunfo correspondió a Juan Corzo (1873-1941).

La entrada de escena de un prodigio de 12 años José R.Capablanca (1888-1942), que en 1900 había logrado resultados relevantes ante los más fuertes jugadores del país, le propició concertar en 1901 un match por el Campeonato de Cuba frente a J. Corzo, que ostentaba la corona. Luego de un inicio francamente adverso donde Capablanca inclinó su rey en dos ocasiones, sobrevino el gran viraje y con ello la victoria de 4x3 y seis empates para José Raúl, que se convertía de este modo en el monarca más joven que ha tenido nuestro país siempre.      

En 1902 se retorna  a la fórmula de torneo para discernir al Campeón Cubano y en el mismo regreso al trono Juan Corzo, por cierto, aquí  Capablanca solamente consiguió el 4to peldaño; por lo que resulta de interés destacar que en los dos únicos torneos donde interviniera “Capa” en su país (el otro fue en 1913) nunca pudo vencer.

A partir de 1912 y hasta 1937, los certámenes donde se dilucidaba el máximo título cubano se caracterizaron fundamentalmente por un importante incremento en la calidad de sus participantes y ponerse en juego la Copa Dewar, hermosa obra de plata, la que sería rotativa entre sus ganadores hasta que uno de ellos lograra obtenerla en tres ocasiones. Este honor fue para Rafael Blanco (1890-1955), ya que venció en las ediciones de 1914, 1920 y 1937.

En esta etapa, es significativo hacer referencia al triunfo de María Teresa Mora en 1922, corvirtiéndose así en la primera y única fémina en reinar en el ajedrez mayor de nuestro país.

Sin embargo lo más interesante en los 25 años de vida que tuvo la Copa Dewar, resultó ser la polémica observación hecha por J. Corzo, en la revista “El Figaro”, con fecha 11- XII- 1921, cuando escribió: El Campeonato de Cuba nunca se ha discutido realmente... con independencia de habérsele atribuido significación del título al ganador de la Copa Dewar”.

El incremento en la actividad ajedrecística a todo lo largo y ancho de la isla; la extraordinaria liberalidad en la reglamentación, otorgamiento y disfrute del título de Campeón cubano y la creación de dos federaciones, la Cubana de Ajedrez y la Nacional de Ajedrez de Cuba, francamente antagónicas y plenamente divergentes, matizaron nuestro entorno ajedrecístico en el período desde 1938 hasta 1949.

Precisamente esta pugna se erigió en toda una verdadera paradoja y su principal consecuencia se tradujo en más torneos convocados, pese a estar lejos de una práctica masiva, ya que aún prevalecía una marcada potencia elitista. De ese modo en 1939 el triunfo fue alcanzado por Miguel Alemán (?- ?), siendo proclamado por la Federación Cubana de Ajedrez como Campeón Nacional.

Los tres torneos efectuados durante los ´40 fueron organizados por la Federación Nacional de Ajedrez donde vencieron Juan González (1942 y 1943) y José Fernández León (1944).

EL PRIMER CAMPEON DE CUBA VERDADERAMENTE NACIONAL

La decidida intervención de la Dirección de Cultura adscripta al Ministerio de Educación en 1949, constituyó el primer intento serio para colegiar y legislar un reglamento capaz de garantizar la participación de jugadores en toda la República, previas eliminatorias municipales y provinciales, quienes obtendrían el derecho a competir en pos del título de monarca nacional.

Este evento se escenificó desde el 8 hasta el 27 de marzo de 1950, y en el mismo concluyeron en la cima Rosendo Romero (1902.?) y Eldís Cobo (1929 ?). Hubo que esperar agosto para que Romero se instalara  en el trono, luego de vencer a Cobo 5 x 1 y dos tablas en el match de desempate celebrado en Camaguey.

Por primera vez  un evento de esta naturaleza abandonaba los predios  capitalinos.  Otro aspecto importante de este certamen lo constituyó el hecho de que entre sus 18 participantes, se hallaban representadas las 6 provincias del país.

SE APLICA UN NUEVO SISTEMA

A partir de un Decreto Presidencial con fecha 13-IX-1950, los campeonatos Nacionales  reciben  un  nuevo status y soporte oficial. En su reglamentación se contempla que un año se efectuarían eliminaciones generales y el ganador del torneo nacional discutiría al siguiente año, el título de campeón de un match. de esta forma la década se inicia con Rosendo Romero como campeón.

En la relación que se ofrece más adelante, se precisan desde 1860 a 1944 los campeones oficiales, mientras que desde 1950 a 1958 aquellos que alcanzaron los primeros lugares en los torneos nacionales efectuados  y que obtuvieron el derecho a disputar  el campeonato en un match.

Pienso que este sistema era del más absoluto beneficio para el monarca reinante y lo excluía para verlo luchando con todos sus potenciales retadores en un mismo torneo, además le otorgaba la ventaja del controvertido y discutido “medio punto” a su favor.

El primero de estos maches pudo realizarse en 1953, donde el campeón defensor Rosendo Romero retuvo la corona tras concluir empatado a 6 puntos (3 x 3 y 6 tablas) con Juan González (?), que se había convertido en aspirante al ganar el torneo nacional en 1951.

Nuevamente en 1955 se vieron las caras estos mismos rivales, más en esta ocasión Juan González, ganador del nacional de 1954, derrotó a Romero 5 x 1 y tres tablas, proclamándose así como el nuevo Rey del ajedrez cubano. En el propio 1955, Carlos Calero (?   ?) había vencido en el torneo nacional y en 1956 cae ante Juan González con score de 5 x 1 y tres tablas. En el certamen nacional de 1956 se ubica en el lugar más alto Armando Cabrera (?  ?), pero en el match celebrado en Bayamo 1957 González alcanza una rotunda victoria de 5 x 0 y dos tablas, manteniendo su condición de campeón.

Las localidades capitalinas de Marianao, Puentes Grandes y Ceiba, sirvieron de escenario para que Eleazar Jiménez (1928), ganador del nacional de 1957, retara y venciera al campeón González, en un peleadísimo match 6 x 4 y un empate, Rogelio Ortega (1915-?) fue el ganador del torneo de 1958, pero jamás llegó a celebrarse un match frente el campeón Jiménez.

Un resumen de lo acaecido en los primeros 100 años del ajedrez cubano en su nivel élite se ofrece a continuación.

CAMPEONES DE AJEDREZ DE CUBA
1860-1958)

CAMPEONES DE AJEDREZ DE CUBA 
(1860-1958)

01 1860	Felix Sicre
02 1862	Celso Golmay
03 1897	Celso Golmayo Jr.
04 1898	Juan Corzo
05 1901	José R.Capablanca
06 1902	Juan Corzo
07 1907	Juan Corzo

 “COPA Dewar” 	

08 1912	Juan Corzo
09 1914 Rafael Blanco
10 1918 Juan Corzo
11 1920 Rafael Blanco
12 1921 B. Benitez
13 1922 María Teresa Mora
14 1923 José Fernández Migoya
15 1927 Francisco Planas		
16 1929 Francisco Planas
17 1937 Rafael Blanco
18 1939 Miguel Alemán
19 1942 Juan González de Vega
20 1943 Juan González de Vega
21 1944 J. Fernández León
22 1950 Rosendo Romero	
23 1951 Juan González de Vega
24 1954 Juan González de Vega
25 1955 Carlos Calero
26 1956 Armando Cabrera
27 1957	Eleazar Jiménez
28 1958	Rogelio Ortega

CUBA SE TRANSFORMA EN UN GIGANTESCO TABLERO DE AJEDREZ

La victoria revolucionaria del 1º de enero de 1959, propició grandes y radicales cambios en la vida del país. El ajedrez, por supuesto, no sólo estuvo exento de ello.

A mediados de ese propio año, el Gobierno Revolucionario reestructuraba la rectoría de los deportes, creando así la Dirección General de Deportes (DGD), que de común acuerdo con la Federación Cubana de Ajedrez (FCA), se encargarían de la realización del Campeonato de Cuba.

Con la creación en 1961 del INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación), éste asumió el desarrollo deportivo general del país, hasta nuestros días.

LOS PRIMEROS AÑOS

Nuevos elementos son incorporados a la lucha por el cetro nacional. En el segundo semestre de 1959, organizado por la D.G.D. y la FCA dio inicio a la fase final del torneo, previas eliminatorias en municipios y provincias. La clasificación de los mismos, no se obtenían por colocaciones finales en los eventos, sino por el vencimiento de determinados porcentajes logrados, estipulados con antelación. Otros elementos novedosos a considerar en este primer evento luego del triunfo popular, fueron el establecimiento de un sistema de rating.  No se realizarían match alguno ya que el ganador del evento, que se jugaría por el sistema Round-Robin, sería considerado Campeón de Cuba. También se instauró que, de acuerdo con el porcentaje logrado, serían otorgados títulos, entre ellos el de Maestro Nacional.

En mayo de 1960, una decena de ajedrecistas, representando a las provincias de La Habana, Las Villas, Camaguey y Oriente, se dieron cita en la capital para intervenir en este Primer Torneo Nacional del ajedrez cubano post-revolucionario.

Eleazar Jiménez, sin perder partida alguna, se hizo del lugar de honor, reeditando su victoria en 1958, mientras que Eldis Cobo y Juan González, compartían los lugares 2do./3ro, correspondiéndole a este trío el inmenso privilegio de ser nuestros primeros Maestros Nacionales.

Entre los meses de abril y mayo de 1963, se efectuó en La Habana la segunda versión del magno certamen cubano, esta vez contando con 17 participantes. Nuevamente en calidad de invicto triunfó Eleazar Jiménez, que superó en un punto al duo formado por Gilberto García y Francisco J. Pérez.

Por cierto, éste había adoptado recientemente la ciudadanía cubana, para de esta forma convertirse en el primer MI que intervenía en nuestra lid mayor. La norma de MN fue fijada en 10.5 puntos, cifras que llegaron a sobrepasar Gilberto García, Carlos Calero y Rogelio Ortega.

El torneo de 1965 se realizó en el mismo escenario capitalino con 20 jugadores, obteniendo de nuevo el lugar de privilegio Jiménez, sin tener que inclinar su rey en partida alguna; el 2do. lugar lo ocupó F.J. Pérez y el 3ro. Eldis Cobo. Luego de este evento pasaron a engrosar las filas los MN Francisco Planas y Alejandro Meylán.

Como pincelada curiosa, vale señalar la participación de un niño de 13 años, Omar Trujillo, que se convertía así en el más joven trebejista que intervenía en los campeonatos de Cuba en muchos años; este Experto Nacional (EN), logró compartir finalmente los escaños 15to.-16to., al acumular 7 puntos de 19.

El más grande de todos los eventos Round-Robin jamás celebrado en Cuba, fue precisamente su campeonato correspondiente a 1966. En sus cuatro fases semifinales intervinieron 55 trebejistas, a fin de obtener su clasificación para la gran final, donde 25 ajedrecistas aspiraron a convertirse en monarca nacional.

Tal distinción fue obtenida por Rogelio Ortega que con ¡21 puntos de 24 posibles!, ¡¡invicto!!, logró implantar una marca aún vigente en nuestros clásicos, al promediar el 87.5% de efectividad. Jiménez, también invicto, ganó la plata, y Cobo el bronce.

Una idea clara de lo que significó este gran triunfo de Ortega, fue el hecho de que no se produjo ninguna promoción para Maestro Nacional. Por cierto, Ortega y Jiménez por sus méritos en este evento, garantizaron su participación en el Zonal de Caracas en enero/67. También justo es consignar que, sobre la base de los resultados logrados, entre los primeros jugadores de la tabla final de posiciones, se constituyó el equipo olímpico de Cuba para la Olimpiada celebrada ese propio año en nuestro país.

En 1967 se produce un empate en el primer lugar entre Jiménez (invicto otra vez) y Silvino García (1944), por lo cual hubo de celebrarse posteriormente un match donde venció 2 x 1 y 6 tablas Eleazar Jiménez; Jesús Rodríguez se alzó con el 3er. puesto. Por esta vez tampoco los aspirantes pudieron hacerse de las siglas de MN...

En total participaron 24 ajedrecistas, quienes por primera vez en nuestro país intervenían en una semifinal jugada por sistema suizo, donde se dieron cita 69 jugadores.

Para 1968 se producen dos hechos significativos; por primera vez este evento se juega íntegramente fuera de la capital, específicamente en Santiago de Cuba (Oriente), Por segunda ocasión consecutiva se producía un empate en la cumbre, esta vez entre dos jugadores con apellido García, Silvino y Gilberto. Poco después del match de desempate le brindó a Silvino García su primer título de monarca cubano, luego de vencer a su rival 6 x 0, implantando así un récord de difícil acceso. En 3ro/4to. quedaron abrazados J. Rodríguez y R. Ortega Se graduó como MN Jorge Chiong.

Matanzas acogió a 20 trebejistas para celebrar en 1969 un torneo que marcaría un hito en los anales del ajedrez cubano. Por primera vez se graduaba un trío de MN, donde ninguno de ellos arribaba ¡a los 20 años!.

Así las cosas, Gerardo Lebredo (1950), Juan Fernández (1951) y Román Hernández (1949), evidenciaron un empuje de la juventud y mostraban serias intenciones de asegurarse un desempeño más activo y relevante en el quehacer trebejístico nacional. El triunfo correspondía a Jesús Rodríguez (1939-?), mientras que Silvino García y Rogelio Ortega, con un punto menos, se repartían los puestos 2º/3º.

ONCE CAMPEONATOS EN UNA DECADA

La tónica que prevaleció en este decenio con las sedes, fue la de su diversificación , ello propició una relativa alternancia entre las zonas occidental, central y oriental, para verse representadas a la hora de escenificar nuestro torneo mayor.

Como regularidades registradas a lo largo de los años 70, merecen destacarse, entre otros; la presencia de una veintena o más de jugadores en cada uno de los campeonatos; su carácter anual; intervención sistemática de las primeras figuras de nuestro ajedrez y una marcada rivalidad entre representantes de generaciones distintas, donde pudo colaborarse un lento pero continúo relevo generacional.

Fue la década del despegue hacia empeños mayores, ya que nuestro ajedrez creció cualitativamente y cuantitativamente. Recuérdese que desde 1975 hasta 1979, logramos graduar un Gran Maestro (GM) ¡anualmente! y en total se elevó a 20 la cifra de nuestros MI.

Entre los meses de febrero y marzo de 1970, se realizó en La Habana la 8va. versión del Campeonato de Cuba, que por varias razones se le ha considerado como memorable.

Por ejemplo, la edad promedio del trío que ocupó las posiciones de vanguardia era de 26 años. Silvino, con un punto de ventaja e invicto, venció y convenció, haciéndose así de su segunda corona nacional. Mientras tanto, Román Hernández evidenció ser un formidable rival para García, gracias a su tenacidad y gran dominio de la técnica en las diferentes fases del juego.

Román fue protagonista de un hecho relevante, cuando conduciendo las blancas en la ronda IV,  fue capaz de vencer al MI Eleazar Jiménez, asestándole así su primer revés en una final nacional desde 1960, luego de haber jugado 96 partidas éste patriarca del ajedrez cubano, y hacer 77 puntos (80,2%). Por cierto, todas las expectativas denotaban un claro favoritismo para que Jiménez luchara por intentar alcanzar su quinta corona, más 16 empates fueron demasiado para tamaño empeño.

El tercer lugar correspondió al monarca defensor, Jesús Rodríguez, con 13.5 puntos, con solitario revés ante un bisoño, Guillermo García, quien andando los años haría época en nuestro ajedrez.

G. Estévez consiguió los ansiados 12.5 puntos para convertirse en MN. Como curiosidad adicional podemos destacar que por primera vez  en nuestros campeonatos coincidían tres de los cuatro MI en ejercicio de sus funciones por esos tiempos.

El último de los campeonatos nacionales celebrados en la capital del país en el siglo XX, fue el de 1971. También este evento será recordado por haber posibilitado la mayor graduación de MN en la historia de esos clásicos, cuando 5 trebejistas lograron 12 o más puntos, a saber: E.Pérez(1951); M. Andrés(1952); A. Barreras (1951); C.Junco (1950) y C.A Fernández (1947).

El lugar de honor fue conseguido por Jesús Rodríguez, que sin derrotas conquistó su segundo trofeo mayor. Empatados en 2º/3º finalizaron el MI Eldis Cobo y Román Hernández, ambos con similitud en sus casilleros de victorias y reveses. Por cierto, el MN Gilberto García solamente pactó dos empates en las 21 rondas jugadas, sin embargo, no pudo romper su propia marca impuesta en 1966, cuando hizo igual número de tablas, pero en 24 rondas.

El décimo clásico del ajedrez cubano, en 1972, sirvió para destacar y reafirmar la figura de Jesús Rodríguez que en los últimos cuatro años había conquistado tres primeros premios de modo inobjetable; basta acotar que en los mismo nunca fue vencido por rival alguno, haciendo así mucho más convincentes sus victorias. En esta ocasión, aventajó en 1.5 a Guillermo Estévez, ocupante de la 2da. plaza.

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NOTA DE REDACCION

Este documentado trabajo nos ha sido facilitado gentilmente por su autor, con el propósito de no dilatar la presentación de la relación de Campeones de Cuba, que diferentes personas nos han solicitado. Pero en realidad no es más que el pre-proyecto de un libro sobre igual tema, actualmente en elaboración, que incluirá otros contenidos importantes, como datos biográficos, fotos y partidas.

Tan pronto como Romelio Milián pueda completar su investigación, incluiremos la segunda parte de este importante trabajo.

MN Enrique Rodríguez Abreu

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