Frank Mayer
Por Frank Mayer – revisado por Salvador Aldeguer

Sobre el mito de la casa elegante de café

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1ª Parte

“¿Neat in his dress and gentlemanly in demeanour?”
"¿Elegante en el vestir y caballeroso en el comportamiento?”

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El juego de ajedrez en la casa de café. Autor: St. Rejchan

El juego de ajedrez en la casa de café

Una de las arterias londinenses recomendable, la avenida Strand, nos conduce hasta el Támesis, pasando de largo la casa de Somerset hasta la nueva Tate Gallery y una vez de regreso en dirección Covent Garden.

Nos sirve de observación. Se descubre, sin haber escuchado ni una sola palabra, los contornos de una ciudad multicultural.

Sin embargo está dividida en dos partes, una formada por las personas guapas que son aquellas, que tienen prisa, porque la ciudad es cara y deben matarse trabajando para conservar sus puestos y otra por las menos bellas que son las que no han ganado el dinero suficiente, a no ser que lo habían “hecho” en la bolsa en los años 80 o mediante herencias.

La pared entre dos mundos, aquí enfrentados el uno con el otro, nunca fue invisible, pero una cosa ha cambiado desde el gobierno de la Sra. Thatcher:

Parece que nadie se interesa por su existencia en esta ciudad de los dos mundos.

Al contrario, casi se diría que se está orgulloso mientras se viva en la parte oportuna y además se aparente.

El paseo termina en el número 100 de The Strand.

El restaurante “Simpson’s-in-the-Strand” sigue manteniendo sus señas nobles.

En Simpson’s se juega al ajedrez desde hace 175 años. Todavía existen las piezas de ajedrez sobre las casillas rojas y blancas encima de la entrada de este histórico lugar:

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Restaurante “Simpson’s-in-the-Strand". Londres

En el año 1828, un tal Samuel Ries, procedente de Portugal, fundó el “Divan in the Strand” y transcurridos 5 años cambió el nombre por el de Simpson’s, que suena más inglés y coincidiendo además con el apellido de su jefe de camareros.

Esta casa de café, pronto se convirtió en famosa por sus cómodos sofás, su extensa oferta  de periódicos y el ambiente muy inglés.

Entre los jugadores de ajedrez se mezclaron regularmente políticos y escritores como Benjamín Disraeli o Charles Dickens, seguramente no solo por saborear la buena comida.

“Waving the flag for british cuisine” (“mover la bandera por la cocina inglesa”), es un motivo de orgullo para Simpson’s todavía hoy en día.

Rápidamente, el ajedrez se desarrolló como centro de la sociabilidad, se jugaron matches entre las distintas casas de café, y una vez montado Howard Staunton aquí su tienda, el ‘Divan’ junto con el ‘Café de la Régence’ en Paris, el ‘Dominique’ en San Petersburgo y el ‘Central’ en Viena, el Simpson’s se erigió como uno de los centros mundiales del ajedrez.

Ocurre, que en el mes de  septiembre a partir del año 2003, se celebra un pequeño torneo, que año por año crece en participación.

El código de vestir ordena “smart casual”, quiere decir: al menos una chaqueta y unos zapatos en condiciones y – por Díos – nada de vaqueros.

A parte del director del torneo, Raymond Keen, ninguno de los participantes parece encajar bien en el Simpson’s.

Ningún jugador responde a la descripción de MacDonnell sobre Paul Morphy, cuando este visitó al ‘Divan’ en junio de 1858.

Morphy fue:
“Neat in his dress and gentlemanly in demeanour”
"Elegante en el vestir y caballeroso en el comportamiento”

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Hoy, ningún jugador participante da la impresión, de que pueda permitirse el lujo de cenar en este restaurante o a lo mejor ni siquiera lo desea.

¿Forastero en un lugar que alguna vez fue distinto?

Nota del autor de este artículo: Cuando estuve el año pasado en Simpson’s-in-the-Strand, me insinuaron desde la dirección, que necesitan volver a celebrar torneos en su establecimiento por razones de publicidad ante la fuerte competencia de restaurantes de alta categoría, que existen ya hoy también en Londres.

El torneo en Simpson’s era la puesta en escena de una casa elegante de café de aquel entonces, durante un par de días se creó un interior del país histórico para legitimar la extraña división en dos partes de esta ciudad. El juego de ajedrez ofreció una escenografía adecuada para esta puesta en escena, pero, si se consulta a las fuentes autorizadas, se organizó en Simpson’s una parte del pasado, que al menos para los jugadores de ajedrez que participaron en esta obra ni antes ni ahora existió realmente.

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Phileas Fogg. © Andrew Nash. julesverne.ca/

Es correcto, cuando se dice, que Phileas Fogg podría haber estado aquí, si no se hubiese encontrado de viaje, pero el primer campeón inglés, Cecil de Vere estuvo en el Divan, antes de emprender su último viaje en 1875, empobrecido y tuberculoso, con destino a Torquay (ciudad a orillas del mar en el suroeste de Inglaterra).

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Cecil de Vere

En la segunda mitad del siglo XVIII, el marco social del juego de ajedrez cambió fundamentalmente.

La casa de café relevó a los albergues y tabernuchos como lugar del juego de ajedrez así como a los salones privados, aislados socialmente.

Con las casas de café se estableció en las metrópolis europeas occidentales a finales del siglo XVII y principios XVIII un espacio social, en el cual se intercambiaban informaciones, pero también se pactaban negocios.

Al mismo tiempo se convirtió en un punto de encuentro para los amigos así como lugar para la conversación política en público, suspendiendo temporalmente las diferencias sociales a favor de la libre discusión. La casa de café se convirtió en el lugar de encuentro personal, que no se desarrolló en la intimidad del salón si no al contrario de forma pública y en consecuencia como establecimiento óptimo para jugar al ajedrez.

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Escena de ajedrez en una casa de café

La conquista de esta tribuna (semi)pública se desarrolló en Europa de forma desigual durante los años y con diferentes modelos.

En Berlín se encontraron en 1835 los amigos del ajedrez alrededor de Ludwig Bledow y Paul Rudolf von Bilguer dos veces por semana durante el verano en el parque de flores “Möwe” y durante el invierno en el Café de Belvedere.

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El libro de mano de ajedrez.
Paul Rudolf von Bilguer. Edition Olms

Bien entendido, que se dio de vez en cuando la bienvenida a huéspedes como Aarón Alexandre de Paris o Jószef Szén de Budapest, sin embargo el club berlinés formó un círculo cerrado con un reglamento fijo y limitaciones de acceso, donde difícilmente se podía entrar.

También, Mac-Donnell informa del ‘Divan’ de la existencia de un círculo de ocho “gentlemen and pleasant fellows”, a parte de los maestros como Blackburne, Mason o Horwitz como sigue:

"They never play outside of their own circle; they contend for no pecuniary stake; they sigh for no superiority; they parade no book knowledge. Their only ambition is to make pretty moves or catch their opponentes in a trap."

Traducido:

"Nunca juegan fuera de su círculo, no apuestan dinero alguno, no desean mostrarse superiores, no presumen de haber aprendido en los libros. Su única ambición es hacer jugadas bonitas o celadas que sorprendan al rival."

Sigue en la 2 parte

Fuente literaria: Michael Ehn y Ernst Strouhal

Por Frank Mayer – revisado por Salvador Aldeguer
Barcelona, septiembre de 2007
Retoques y Maquetación: Antón Busto

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